viernes, 28 de junio de 2019

La Poesía cubana

                           Siempre que recuerdo mi juventud, termino "viendo" en mi mente, poemas de Buesa. Eran tiempos difíciles, de hambre, necesidades de todo tipo, miseria y "adoctrinamiento". Pero en la Literatura encontré una vía de escape, y en la poesía, una forma de ver la vida diferente. Todavía en los años de mediado de los '60 se podían escuchar en la Habana y Santiago, algunas canciones románticas, en los famosos "Traganíqueles" ( hasta que los desaparecieron en el año'70 ), y a mi me gustaba esa "forma" de poesía popular. Vicentico Valdés, Matamoros y Rolando Laserie, por citar sólo algunos ya casi olvidados. Así es la vida de injusta...
                           José Ángel Buesa nació el 2 de septiembre de 1910 en Cruces, Cienfuegos, Cuba. - Murió  el 14 de agosto de 1982 en Santo Domingo, República Dominicana. Empezó a escribir versos a muy temprana edad, luego llegó a convertirse en un notable exponente del neo-romanticismo. Su excelente manejo del lenguaje y exquisita sensibilidad, lo llevaron a obtener una inmensa popularidad en su país natal. Su obra fue musicalizada, también recitada y grabada, y difundida en casi 40 discos de larga duración. Varios de sus poemas fueron traducidos al inglés, portugués, ruso, polaco, japonés y chino. Fue también novelista y escritor de libretos para la radio y televisión cubanas, y fungió como director de célebres programas radiales en las estaciones RHC-Cadena Azul y CMQ, ya inexistentes.
Estudió en el colegio de los Hermanos Maristas, para después trasladarse a La Habana donde se incorporó a grupos literarios. Allí, a la edad de 22 años (en 1932) empezó a publicar obteniendo gran éxito inmediatamente. En los años finales de su vida, se vio obligado a abandonar Cuba para empezar una peregrinación que lo llevó a: España, Islas Canarias, El Salvador, y finalmente aSanto Domingo (República Dominicana)  Donde continuó dedicado a la enseñanza, ejerciendo como catedrático de literatura en la Universidad Nacional Pedro Enríquez Ureña.
Sus principales obras son: La fuga de las horas (1932), Misas paganas (1933), Babel (1936), Canto final (1936), Oasis, Hyacinthus, Prometeo, La vejez de Don Juan, Odas por la victoria y Muerte diaria (todas publicadas en 1943), Cantos de Proteo (1944), Lamentaciones de Proteo, Canciones de Adán (ambas de 1947), Poemas en la arena, Alegría de Proteo (ambas de 1948), Nuevo oasis, Poeta enamorado (ambas de 1949) y Poemas prohibidos (1959). Su libro Oasis (1943) se reeditó en más de 26 ocasiones, así como Nuevo Oasis. Algunas colecciones de sus poemas son: Doble antología (1952) y Los mejores poemas (1960). Póstumamente se han editado las antologías Pasarás por mi vida (1997) y Nada llega tarde (2001).
                      Increíblemente, un hombre que fue catedrático de la principal Universidad de Dominicana, no lo recuerdan. La mayoría de los dominicanos no conocen de su existencia. Yo he estado en Dominicana dos veces, y le he preguntado a muchos dominicanos, y no saben nada de él. Algunos me prometieron que iban a averiguar...Ah la Vida!
                    Les comparto el poema del Renunciamiento de este gran escritor cubano:
                          Poema del Renunciamiento
    Pasarás por mi vida sin saber que pasaste.
Pasarás en silencio por mi amor y, al pasar,
fingiré una sonrisa como un dulce contraste
del dolor de quererte... y jamás lo sabrás.

Soñaré con el nácar virginal de tu frente,
soñaré con tus ojos de esmeraldas de mar,
soñaré con tus labios desesperadamente,
soñaré con tus besos... y jamás lo sabrás.

Quizás pases con otro que te diga al oído
esas frases que nadie como yo te dirá;
y, ahogando para siempre mi amor inadvertido,
te amaré más que nunca... y jamás lo sabrás.

Yo te amaré en silencio... como algo inaccesible,
como un sueño que nunca lograré realizar;
y el lejano perfume de mi amor imposible
rozará tus cabellos... y jamás lo sabrás.

Y si un día una lágrima denuncia mi tormento,
—el tormento infinito que te debo ocultar—,
te diré sonriente: «No es nada... ha sido el viento».
Me enjugaré una lágrima... ¡y jamás lo sabrás!
   

domingo, 12 de mayo de 2019

Poema a Mi Madre

                        Madre que no estás...


Madre que No estás.
Madre, hoy te recuerdo
Como te recuerdo siempre,
en cada Lirio, la Flor que más
amabas...
en cada pensamiento cuajado de tus Enseñanzas,
en cada gota de lluvia, de ésa lluvia,
que lo limpia TODO.
en cada rayo de Luz
que disipa las sombras de la Vida,
porque tú, Madre, fuiste y eres la Luz
de mi vida.
en cada día que amanece como un regalo
del Padre, porque en él, sin estar, estás tú,
porque tu imagen hace que sea, no importa cómo,
un día Bello.
en cada gota de rocío,
en cada Ola del Mar,
en el color azul del Cielo,
y en las níveas nubes
que lo cruzan,
en la alegría y el dolor,
en los ojos de mis hijos y nietas,
que son la prolongación de tu Amor,
Hoy, como Ayer, te recuerdo SIEMPRE,
Madre mía!

lunes, 6 de mayo de 2019

Collage de Personajes Inolvidables de Preston: José Gutiérrez Calderón, Luis Santana Senior e Imao Matsumoto.

                      Tres personas notables de Preston ocupan hoy el Tiempo del Recuerdo: Un español, un descendiente de japoneses y un cubano. Comencemos por el español.
                     El señor José Gutiérrez Calderón nació en Torres del Mar, un pequeño y pintoresco pueblo costero del municipio Vélez- Málaga en la lejana España. Su familia emigró a Cuba en los finales del siglo XIX. Pepe El Curro como era conocido por todos, llegó a Preston con 8 años de edad, y comenzó a trabajar de ayudante de tornero desde muy joven, y con los años, y mucha dedicación, se convertiría en uno de los mejores torneros de Preston, alcanzando la categoría de A. Era un hombre honesto, con una gran ética de vida, lo que lo hacía muy querido por todos. Muchos años dedicó a enseñar los secretos de la tornería a una gran cantidad de jóvenes, y ellos lo querían como a un padre. En Preston, Pepe, que era un hombre robusto y de mediana estatura, conoció a la mujer de su vida, la señora Dolores Martínez, que era una mujer pequeña y de apariencia frágil, pero muy fuerte, con la cual se casó y tuvo un linda y numerosa familia, algunos de los cuales, viven y vivieron en los Estados Unidos. Pepe y Lola eran un matrimonio muy unido, al que todos querían y respetaban.
                 El señor Pepe vivía frente a mi casa, y su familia y la mía mantenían una estrecha amistad. A Pepe le gustaba, al igual que a Lola, el pescado, y también la pesca. Muchas veces fui con él, cuando era muchacho, a pescar al Muelle Grande, donde cogíamos muchos zapateros y gallegos. Cómo se alegraba con cada pez que sacaba! También en su casa, se jugaba al dominó, Las Cuarenta, La Brisca y la Lotería, pues ellos poseían todos esos juegos. Los domingos, cuando venían las hijas, yernos y nietos de Mayarí, se jugaban "torneos de bingo", en los cuales las risas eran constantes. Siempre que podía, yo jugaba con ellos por la noche al dominó, y pasábamos unos ratos muy agradables. Una noche aciaga, luego de despedirme como a las 10 de la noche, y estando estudiando en la mesa de mi casa, sentía un grito, y salí corriendo al portal. El vecino Resty Bravo, ya estaba en la calle, la cual crucé corriendo, y junto a Resty, entramos en la casa, escuchando el llanto de Lola, y cuando entramos a su cuarto, encontramos a Pepe agonizando. Rápidamente lo cargamos y bajando los escalones, yo sentí como un suspiro, pues lo tenía cogido por los brazos, y pensé lo peor. Ya alguien había conseguido un carro y lo montamos, pero llegó muerto al hospital. Fue un golpe muy duro para Lola y la familia, así como para nosotros los vecinos. Nunca olvidaré que, el mejor trompo que tuve, me lo hizo Pepe en su torno, y con el cual me divertí muchos años. Descanse en la Paz del Señor, el señor Tornero, Pepe el Curro!
               Era Imao Matsumoto de tez cetrina y baja estatura, como su padre japonés y su querida madre cubana. Fue uno de los mejores ayudantes que tuvo el Maestro dulcero Irlando López, y con el tiempo, él también se convertiría en un excelente dulcero. Siempre recuerdo que Imao, los días de las Madres, trabajaba incansablemente para que TODAS las madres tuvieran un pequeño Cake de calidad, y lo lograba, a pesar de la tremenda presión que sentía de la gente. Además de la repostería, Imao tenía otra pasión: La cría de peces ornamentales. En el patio de su casa, tenía muchos estanques con peleadores, golfish, colizables, y muchas otras especies. Dentro de la casa, tenía varias peceras con los mejores y más vistosos ejemplares. Lamentablemente murió relativamente joven. Quién será hoy el dulcero de Preston? Existirá todavía la "dulcería? Ya sus dos grandes Maestros Irlando Lápez y Imao Matsumoto, descansan en paz.
               El señor Luis Santana Senior fue un excelente carpintero y mecánico de Preston. Luis era de mediana estatura, de piel cobriza y sonrisa fácil. Recuerdo cuando vivía en Brooklyn, casi al final de la calle 8, donde vivía con su querida esposa Esperanza, mujer muy amable y cariñosa. Todo el patio estaba lleno de estanques, porque Luis era un brillante piscicultor, sobre todo, de Peleadores y Guramis, quizás los peces más interesantes de todos. También recuerdo que pegado a la pared, hizo una especie de repisa, donde acomodaba una innumerable cantidad de pomos de cristal, cada uno con un peleador macho, azules y rojos, separados por un tabique de madera, que, cuando se quitaba, y verse uno frente al otro, aquellos peces querían "romper" el cristal para combatir...Quizás fue Luis Santana el primer criador de peces de Preston, que vendió ejemplares de calidad. Hasta de Camaguey y Santiago venían criadores a comprar los mejores pie de cría de Betta Splendes ( peleadores ) y Guramis! Ya al final de sus vida, Luis vivía junto con su esposa, en una casa de la calle D, frente a Teresa la Mora, donde tenía algunas máquinas para realizar trabajos de carpintería de una exquisita calidad.


           Los señores José Gutiérrez, Imao Matsumoto y Luis Santana, le dieron lustre al pueblo de Preston, y estarán para siempre, en la Galería de Personajes Inolvidables de Preston.

viernes, 3 de mayo de 2019

Collage de Personajes inolvidables de Preston: Enrique Raspall, Jesús Cornide y Nelito Urbina

                          Un economista, un químico y un arquitecto. Así se definen estas personas que se han ganado por derecho propio, el estar para siempre, en la Historia de Preston.
                         Comenzaremos por el economista, el Sr Enrique Raspall. Aunque no lo he podido confirmar, Enrique era oriundo de Antilla, donde comenzó su vida laboral y de superación. Desde muy temprana edad, fue un apasionado de las finanzas y los negocios, y también de una frugalidad casi espartana: No fumaba, no bebía alcohol y comía moderadamente. En ocasiones, cuando ya vivía en Preston, se tomaba un café de 3 centavos en el Siglo XX. Reuniendo dinero poco a poco, y fundamentando su vida en el ahorro, pronto tuvo varios negocios, entre los cuales, destacaba la Tienda de víveres Raspall e Hijo en Preston, situada en la entrada de la calle 8 del barrio de Brooklin. En esta tienda, Enrique vendía desde una aguja de coser, hasta las telas más sofisticadas de la época, pasando por enseres de pesca y casa, y cualquier tipo de comida, todo de excelente calidad. Al entrar en la tienda, uno sentía los olores del jamón y del arenque ahumado. En esa tienda, trabajó y luego vivió, mi tío Nené ( Eduardo Pi Céspedes ), y también Quique Serra, y Peña. Había una señora que trabajaba en el departamento de ropa, que creo que era la Sra Mercedita Buela, pero no estoy seguro de eso, así como también, la Señora Noelia Saavedra de recordada memoria...Enrique le fiaba a mucha gente, y hay dos hechos relacionados con esto, que hablan muy bien del Sr Raspall. El primero, del cual yo fui testigo, ocurrió en mi casa, unos días antes de que los comunistas le intervinieran la Tienda. Era un sábado, y mis padres, mi hermano, que tendría 9 ó 10 años, y yo, estábamos esperando a Enrique, el cual llegó sobre las 3 de la tarde. Luego de saludarnos, me dijo que por favor, cerrara las puertas y las ventanas, y luego que lo hice, le dijo a mi mamá, que buscara una palangana de aluminio que ella tenía y a mi padre que trajera alcohol. A continuación, sacó de un maletín un libro grande, de color negro, de contabilidad, donde estaban registrados TODOS los que le debían dinero por compras ( que eran muchos ), fundamentalmente de comida. Seguidamente, fue rasgando las páginas y echándolas en la palangana y cuando ya estaba llena de pedazos de papel, los roció con alcohol, y les prendió fuego...Cuando sólo quedaban cenizas, recuerdo muy bien que dijo: "Los comunistas no podrán cobrarle ni un centavo a estas humildes personas". Porque hay que decir que, las deudas de las personas con una tienda o negocio intervenidos, ellas tuvieron que pagárselas a los comunistas, centavo a centavo...Fue muy valiente y ético aquel gesto de Enrique, mi Padrino de bautizo y tío político mío, pues cuando el lunes siguiente, fue intervenido, les dijo a los "interventores" que NADIE le debía un centavo y que el libro de contabilidad, estaba perdido hacía años. Había que tener mucho valor para hacer eso en aquellos terribles tiempos. Y el segundo hecho, en relación con Enrique, se desarrolló en las afueras de la Funeraria de Preston, en un grupo de hombres bastante numeroso, que estábamos sentados en aquellas sillas del llamado "socorro mutuo". La conversación cayó en un "bache" y alguien, para continuarla, habló de "aquellos tiempos en la tienda de Enrique Raspall", y cada cual habló de algo, hasta que, uno, no recuerdo quién, dijo: "Enrique era un capitalista avaricioso, que robó bastante". Con indignación, varios nos paramos para responderle a semejante necio como se merecía, pero Bumba Bacardí, nos ganó y cogiéndolo por la camisa, lo acercó a su cara y la dijo: "Cállate la boca, zoquete, que a bastante gente que le mató el hambre el Sr Enrique, incluyendo a ti y a tu padre!". Nos apresuramos a separarlos, porque Bacardí tenía una tremenda fuerza, que guardaba de cuando era pelotero y sofbolista de Preston. Cuando se aplacó todo, y el "rata" se retiró, Bacardí me dijo: "Oye Pi, estas ratas le hacen daño a cualquiera, hasta a un difunto!". Fue un gran ser humano el Sr Raspall...y el Señor Bacardí también...
                    El Señor Jesús Cornide vino desde Santa Clara a Preston, con su esposa Fina Marín. Cornide era un químico formidable, que ocupó diversos cargos en el laboratorio del Central, haciendo aportes importantes a la fabricación de azúcar. También era un matemático de respeto. Recuerdo cuando yo cursaba el 8vo grado en la secundaria básica, y mi rendimiento en matemática era bastante bajo, y mi querida madre qepd, habló con Cornide para que me repasara, realmente hizo mucho más que eso. Utilizando el método Baldor, del cual era un admirador y los libros del gran matemático cubano Dr Mario González, y su propia pedagogía, me hizo caminar por los formidables caminos de la Ciencia Matemática, convirtiéndome en un fanático de esta Ciencia. De ser un alumno que no apreciaba las matemáticas, me convirtió en un admirador del Algebra, la Geometría y las Aritméticas. A partir de mi encuentro con este humilde Sabio de Preston, mis notas en matemáticas fueron excelentes, al extremo que, en la Universidad de Oriente, fui alumno ayudante de cálculo matemático. Jesús Cornide era un formidable lector, que también me trasmitió el amor a la lectura de la buena literatura. Su hija, Daisy Cornide, es una brillante profesora de Español-Literatura, y me honro de haber sido su compañero de trabajo en la desaparecida Facultad Obrera de Preston. Cornide y su amable esposa Fina, qepd los dos, aportaron mucho también a la Iglesia Católica de Preston, pues eran fervientes y devotos católicos.
                 El Señor Nelito Urbina era un excelente arquitecto que trabajó en la antigua fábrica de azúcar de Preston. Sus conocimientos de TODAS las construcciones de Preston, así como de sus cañerías y desagues, muchos de los cuales fueron hecho bajo su dirección, eran notables. Nelito fue el que diseño la actual escuela primario Arcadio Leyte Vidal. Recuerdo perfectamente cuando, motivado por la "fiebre de defensa" que desarrolló el 'gobierno", fue llamado para que "asesorara" la "construcción de un túnel !! que serviría de "refugio?" a los alumnos y maestros de la escuela...Con firmeza les dijo a los "jefes": " Olvídenlo, en esa zona NO se puede excavar, porque antes de los 2 metros, hay agua de mar...Y ustedes creen que le hicieron caso? Pues NO. padres, maestros y no sé quién más dieron un tremendo "pico y pala"...y antes de llegar a los dos metros, ahí estaba el agua de mar...y tuvieron que "taparlo"...También Nelito tenía una esposa excelente, la Señora Cuca Herrán, la cual aportó también mucho, a la Iglesia católica de Preston. A Nelito le sobreviven sus hijos Julio César, que mucho ha hecho también por la Educación, la Historia y la Computación en Preston y su hijo mayor.
             Un economista, un químico y un arquitecto, tres grandes hombres que, sin haber nacido en Preston ( aunque no sé si Nelito sí ), han honrado su Memoria. Descansen en la Paz del Señor.

  

martes, 19 de marzo de 2019

Oda a la Bahía de Nipe

                                            Llueve, y el agua que sana y da Vida,
                                           penetra en la Sal del Mar que llena
                                          a Nipe, la más Bella d las Bahías,
                                          y los peces grandes y pequeños, la agradecen.
                                          Es de noche, y la luna riela sobre sus aguas, y
                                          y su luz se refleja y refracta en cada gota
                                         Bendecida, originando a veces, Fantasmas
                                          sobre Cayo Tiburón y los majestuosos Mangles
                                         de la entrada del estero, allá donde el Río está
                                         de parto, arrojando torrentes de agua
                                         que se mezclan y sirven de cabalgadura
                                         a miríadas de sardinas, cuyos plateados cuerpos,
                                         asemejan armaduras de caballeros andantes.
                                         Allá, a lo lejos, se ve una luz de una caneca
                                         guarnecida vaya ud. a saber con qué, para
                                         que no se apague, y que delata la presencia
                                         de un humilde Pedro, que busca entre las oscuras aguas

                                         el sustento...
                                         Oh Bahía de Nipe, que has visto a tantos Pedros
                                         surcar tus aguas, otrora limpias y sedosas,
                                         tratando de extraer de tus entrañas, curvinos,
                                         jiguaguas, lisas y camarones!
                                         Oh Bahía de Nipe, donde un día apareciera
                                         la Madre y Patrona de todos los cubanos, 
                                         salvando de la muerte a tres Juanes,
                                         transformando la Fe de todo un pueblo!
                                         Oh Bahía de Nipe, regalo de Dios a Cuba,
                                        que en tu salobre Seno, guardas los misterios
                                        del Mar entre mangles y lomas, arrecifes y pecios
                                        fantasmagóricos como el del Jorge Juan,
                                        a donde tantos y tantos hemos acudido
                                        en busca de la preciosa y escurridiza Cubereta,
                                       de carne única y enjundiosa!
                                        Oh Bahía de Nipe, que recuerdas aquellas
                                        Procesiones en honor a La Madre de la Caridad,
                                        acurrucada por centenares de fieles cantando Loas
                                        a Ella y su Hijo!
                                        Oh Bahía de Nipe, te recordaré siempre, te recordaremos siempre,
                                         Porque tú estás grabada en nuestros corazones,
                                         Con el Fuego del Amor que nos has dado! 
                                         Bendita Seas, Bahía de Nipe!


                                        

viernes, 8 de marzo de 2019

Mujer

                                 Mujer, eres un regalo de Dios,
                                 Que con su infinita bondad,
                                 Sembró en ti la semilla infinita de la Vida.
                                 Olor y no espinas, Amor y no odio,
                                 Eso y más eres tú, Mujer Divina!
                                 Más allá de la vida, estás tú,
                                 Mujer, que acoges con misericordia
                                 Los dolores de TODOS...Madre, Trabajadora,
                                 Maestra de paciencia sin igual, en tu corazón está
                                El aula donde se educa para la Vida.
                                No importa de dónde vengas, no importa el color
                                Ni de tus ojos, ni de tu piel, ni el vestido, ni la edad,
                                Pues eres mucho más que eso, eres tú, Mujer, 
                             
  ERES la Maravilla del Regalo que Dios le hizo a su Creación!

jueves, 7 de marzo de 2019

Un buen consejo

                             Mister Fred era un inglés emprendedor. En 1936 le propusieron ir a Malasia a encargarse de una enorme plantación de caucho, producto que ya en ésa época era sumamente importante, y que luego lo sería más. Hoy en día sería muy raro enviar al otro extremo del mundo a un hombre joven que no hablaba una el malayo, y que no tenía conocimiento el Oriente en absoluto, para que se encargue de miles de acres de plantación y una gran mano de obra malaya y china...Pero en esos eran los días del Imperio, donde eso era totalmente normal.
                           De esa forma, Mister Fred hizo las maletas, se despidió de sus padres y de una novia que tenía, y embarcó hacia Singapur. Aprendió malayo, los entresijos de la gestión de una hacienda y de la producción de caucho, y dirigió la propiedad durante cinco años. Todos los días le escribía una carta de amor a su novia, y ella le respondía. Y el siguiente transatlántico de Inglaterra  a Singapur llevaría la remesa de cartas de toda la semana, las cuales llegaban a la hacienda por río en la barcaza semanal.
                         La vida era solitaria, aislada, y sólo rompía esa rutina el viaje en moto al sur a través de la jungla infestada de animales hostiles, hasta la carretera general, donde cruzaba la calzada elevada y llegaba a una pequeña ciudad donde disfrutaba de una velada social en el club de hacendados. La hacienda que dirigía Fred era una inmensa extensión de gomeros plantados en líneas paralelas y rodeados de jungla, donde habitaban tigres, panteras negras y la muy temida hamadríade o cobra Real. Fred no tenía coche porque el camino hasta la carretera principal, unos 15 kilómetros a través de la jungla, era un sendero estrecho y sinuoso de grava de laterita roja, de modo que iba en moto.
                        Luego estaba el poblado, sencillo y pobre, en el que vivían los obreros chinos con sus esposas y familias. Y, como en cualquier pueblo, había algún que otro artesano, un carnicero, un panadero, un herrero y demás...
                      Fred esperó pacientemente cuatro años en aquellas difíciles condiciones, hasta que fue evidente que no había futuro en aquella plantación. El valor del caucho se había desplomado y todavía no había empezado el rearme europeo, pero los nuevos productos sintéticos acaparaban el mercado. Los gobiernos y las compañías pidieron entonces a los directores de plantaciones, que se rebajaran el sueldo un veinte por ciento como condición para conservar el puesto, y en el caso de los solteros, debían elegir entre enviar a buscar a sus prometidas o volver a Inglaterra.
                    Una noche que meditaba en su situación tan delicada, su sirviente lo interrumpió con una petición:
                  - Amo Fred, afuera está el carpintero del poblado. Le ruega que salga.
                   Por regla general, la rutina de Fred era levantarse a las cinco am, recorrer la hacienda durante dos horas y luego sentarse en la galería para celebrar la recepción matinal, en la que atendía peticiones y quejas o dirimía disputas. Como madrugaba tanto, se acostaba a las nueve de la noche y la petición se hizo a las 10. Estuvo a punto de decir:"Por la mañana" cuando pensó que, si no podía esperar, quizás se tratase de algo grave...y dijo:
                - Que pase.
              El sirviente titubeó:
               - No quiere entrar, Amo. No es digno...
                Fred se levantó, abrió la puerta mosquitera y salió al portal. Afuera, la noche tropical era como un cálido terciopelo y los enormes mosquitos, voraces. En un remanso de luz delante de la galería, se encontraba un menudo hombre, de enigmático rostro, que se notaba tenso y angustiado. Era el carpintero, un japonés, el único que había en el poblado, y Fred sabía que tenía esposa e hijos y que no se relacionaba con nadie. El hombre hizo una profunda reverencia.
              - Es mi hijo, Máster. El niño está muy enfermo. Sufre mucho y temo por su vida.
              Fred pidió unas linternas y fueron al pueblo. El niño tenía unos diez años y sufría fuertes dolores de estómago. Su atribulada madre, estaba en cuclillas en un rincón. Fred no era médico, ni siquiera paramédico, pero gracias a un curso  obligatorio de primeros auxilios, y unos cuantos libros de medicina poseía los conocimientos necesarios para reconocer una apendicitis aguda. Reinaba la más absoluta oscuridad, y era casi medianoche. El hospital de la ciudad más cercana se hallaba a 100 km de distancia, pero Fred sabía que si la apendicitis derivaba en una peritonitis, resultaría mortal, por lo que pidió que le llevaran la moto con el tanque lleno, y le dijo al japonés que amarrara al niño con la faja de su esposa a su espalda, y a continuación se puso en marcha. El trayecto fue infernal, pues todos los depredadores acechan de noche. Fred tardó casi una hora en llegar a la carretera principal por el sendero lleno de baches...
                  Estaba a punto de romper el alba, horas después, cuando entró en el patio del hsopital de la ciudad, y pidió a gritos que alguien lo ayudara. Apareció el personal de enfermaría y se llevaron al niño en camilla. Por suerte, un médico británico salía de su turno de noche, pero al echar un vistazo al niño y lo trasladó de inmediato al quirófano.
                  Más tarde, luego de operar al niño, el doctor se reunió con Fred y le dijo que había llegado justo a tiempo, pues el apéndice había estado a punto de reventar con resultados letales, pero que el niño viviría.
                  Luego de repostar combustible, Fred regresó a la plantación para tranquilizar a los padres, los cuales, como asiáticos al fin, estaban impasibles pero ojerosos, y en pocas horas, se puso al día en el trabajo atrasado.
                  Cuatro días más tarde, el carpintero japonés apareció de nuevo, esta vez a plena luz del día, y esperó a Fred cuando volvía del almacén de látex para cenar. El hombre mantuvo la cabeza gacha mientras hablaba:
                  - Máster, mi hijo vivirá. En mi cultura, cuando un hombre debe a otro lo que yo le debo a usted, tiene que ofrecerle lo más valios que posee. Pero yo soy pobre y no tengo nada que ofrecerle, salvo una cosa: Un CONSEJO.- Entonces levantó la cabeza y mirando a Fred fijamente a la cara, le dijo: - Váyase de Malasia, Máster. Si aprecia su vida, váyase de Malasia...y dando la vuelta, se marchó.
                 Eran los primeros días del año 1941, y Fred sabía que algo grave estaba pasando en Malasia y en todo el sudeste asiático, y acertadamente, tomó la sabia decisión de seguir el consejo del carpintero japonés, y regresó a Inglaterra renunciando el empleo en Malasia...
                 Unos meses más tarde, el Imperio japonés atacó por todos los frentes en Malasia, gracias a la gran cantidad de espías que había distribuido por todo su territorio, uno de los cuales, era el humilde carpintero japonés. Fred supo años más tarde, que todos sus amigos ingleses y de otras nacionalidades europeas que había en Malasia, habían sido asesinados por las tropas japonesas...